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México y la invención de la píldora anticonceptiva: un legado para la humanidad


La historia de la píldora anticonceptiva es una de las más emblemáticas en la ciencia moderna, no solo por su impacto en la salud reproductiva global, sino también por su conexión con México. En 1951, el joven químico mexicano Luis Ernesto Miramontes realizó una contribución que cambiaría el curso de la historia: la síntesis de la noretisterona, el compuesto activo que permitió la creación del primer anticonceptivo oral efectivo.


El contexto científico y social de la época

En la década de 1950, el mundo enfrentaba desafíos significativos en términos de salud reproductiva. La planificación familiar era limitada, y las mujeres carecían de opciones eficaces para controlar su fertilidad. En este contexto, científicos de diversas partes del mundo buscaban desarrollar métodos anticonceptivos seguros y accesibles.

En México, la empresa Syntex, fundada por inmigrantes europeos, se convirtió en un centro neurálgico para la investigación farmacéutica. Fue en sus laboratorios de la Ciudad de México donde Miramontes, junto con los químicos Carl Djerassi y George Rosenkranz, trabajaba en la síntesis de esteroides sintéticos.


El descubrimiento de la noretisterona

El 15 de octubre de 1951, con apenas 26 años, Luis Ernesto Miramontes logró sintetizar la noretisterona, un progestágeno sintético que inhibe la ovulación. Este compuesto resultó ser la base para la creación de la primera píldora anticonceptiva oral efectiva. Aunque Djerassi y Rosenkranz también jugaron roles cruciales en el desarrollo posterior, el mérito de la síntesis inicial recae en Miramontes.


Impacto global y reconocimiento

La invención de la píldora anticonceptiva tuvo un impacto profundo en la sociedad. Permitió a las mujeres ejercer un control sin precedentes sobre su fertilidad, promoviendo la equidad de género y transformando las dinámicas familiares y laborales. Además, contribuyó a la reducción de embarazos no deseados y a la mejora de la salud materna.


A pesar de la magnitud de su contribución, Luis Ernesto Miramontes no recibió reconocimiento financiero por su descubrimiento. Sin embargo, su legado ha sido reconocido en diversas ocasiones. En 1964, la píldora anticonceptiva fue incluida en la lista de los 40 inventos más importantes registrados entre 1794 y 1964 por el Departamento de Patentes de los Estados Unidos, y el nombre de Miramontes apareció al lado de figuras como Pasteur, Edison y Bell .


Un legado perdurable

Luis Ernesto Miramontes continuó su carrera científica, obteniendo cerca de 40 patentes en diversas áreas de la química. En 1992, el Hospital General de Zona No. 1 del Instituto Mexicano del Seguro Social en Tepic, Nayarit, fue nombrado en su honor, consolidando su legado en la ciencia mexicana.


 
 
 

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